Hoy deberíamos estar muy preocupados, estamos a pocos años quizás meses de alcanzar los 1,5 grados centígrados de calentamiento del planeta con respecto a la temperatura preindustrial.
Los científicos estiman que existe un 66% de probabilidades que superemos esa temperatura en los próximos 5 años, y aunque aún no es un hecho, esta es quizás nuestra última advertencia.
¿Y qué pasará si alcanzamos esa temperatura?
Calentamiento de los mares e Incrementos de ellos, derretimiento extremo de los polos, muerte de la biodiversidad del planeta, eventos extremos del clima, muerte de millones de personas y el inicio del colapso económico mundial
¿Y qué podemos hacer?
¿instalar más energías renovables? ¿ cambiar nuestros vehículos a la electricidad? ¿debemos dejar de consumir combustibles fósiles? o ¿tal vez cambiar?.
La pregunta fundamental es: ¿Cuándo nos veremos obligados a cambiar?, y quizás cuando ya esta pregunta sea respondida, de pronto ahí su respuesta ya no sea relevante.
Seguro en este momento, no debes sentir algún malestar con respecto a este tema porque hay personas las cuales están trabajando para solucionar este futuro distópico, entonces mi labor aquí es desmontar la idea estamos logrando avances reales en la problemática.
Un problema viejo con soluciones viejas
El calentamiento global ha sido ampliamente estudiado y difundido en la comunidad científica, las mediciones y resultados se han discutido y evaluado por miles de personas, la tesis fundamental de esta teoría es que los humanos no podríamos cambiar la temperatura del planeta con nuestras acciones insignificantes lo cual ha quedado ampliamente desacreditado por las constantes mediciones de la temperatura. Así observaciones e hipótesis que iniciaron en los años 50 desencadenaron una serie de discusiones que hoy tenemos en el centro de la mesa.
Este problema no llegó a ser “fundamental” hasta el año 1992 cuando la ONU decide abrir un capítulo sobre cambio climático y desde 1995 se han reunido todos los años para definir una hoja de ruta para afrontar esta problemática, destacando de estas conferencias el protocolo de Kioto en 1997 y el acuerdo de Paris de 2015.
De estos acuerdos y ratificaciones solo se ha obtenido un incremento desmedido de las emisiones de gases de efecto invernadero, de hecho a cada conferencia la ha seguido el incumplimiento ratificado de cada región. Es decir, aunque la discusión del aumento de temperaturas se encuentra en el centro del debate poco se ha hecho para reducir las emisiones, es más, si se evalúan las soluciones a la crisis se puede determinar que la gran esperanza esta puesta sobre la transición energética; una lógica que busca reemplazar la extracción de energías de los combustibles fósiles por las fuentes de energía renovable, aunque esta solución parezca innovadora e ingeniosa, cuenta poco con estas virtudes además resta importancia a la discusión central porque no ataca al problema principal.
Una transición inviable para una crisis
Las soluciones que se han planteado a la crisis no nos ha llevado a una evaluación profunda de nuestro sistema productivo, es más, de hecho su lógica se basa en que la única alternativa es apalancarse a este modelo para llegar a un sistema mejor, pero se puede evidenciar de la Fig. 1 que este razonamiento tan solo nos acerca al abismo.
La punta de lanza de la transición energética es el remplazo de las fuentes de producción de energía eléctrica basadas en combustibles fósiles a energías renovables, así se creó un nuevo mercado, el cual esta llamado a reducir las emisiones con la creación, implementación, desarrollo de estas tecnologías.
Esta solución no es un reto menor, la integración de este volumen de tecnologías y desarrollos implican, un despliegue sin igual de recursos, lo cual generará una reestructuración del sistema energético eléctrico mundial (*Nótese el énfasis en el sistema energético eléctrico). Aunque esta alternativa ha sido acogida ampliamente, su impacto real no se ha notado, quizás porque no se ha logrado masificar adecuadamente o quizás porque esta solución no ataca de forma real el problema principal.
Vale la pena aclarar que la transición energética “inició” hace 20 años* y ha tenido un incremento exponencial en la adopción de estas tecnologías, aún así, efímeros son sus impactos en el objetivo principal (por no decir nulos). No está demás decir, que esta transición está planeada en el horizonte de los próximos 60 a 70 años y el logro que asumiría se muestra en la Fig.2.
Más info:
* En realidad la "transición" inició en los años 70
- World Meteorological Organization
- Global climate data set update reveals greater warming
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