Descansa en paz Lokillo


Hoy un frio me recorrió la espalda cuando me enteré de que el gran trovador y humorista Lokillo había sido encontrado muerto. Mi primera impresión fue de incredulidad, la segunda de negación y la tercera de duda. Miles de preguntas recorrieron mi mente, no podía ser posible, no parecía ser lógico; además ¿Quién podría hacerle daño? debo admitir que yo no lo conocía, no era mi amigo, pero sus chistes y su repentismo me sorprendía cada vez que podía verlo. Aunque no lo conocí, siempre pensé que representaba lo que es un colombiano, nacer entre las montañas y luchar contra las adversidades y nunca desfallecer, lograr salir adelante con su talento labrado a pulso día tras día y aunque no fue fácil, el brillo de su ser desbordó las montañas de su ciudad para alcanzar todo el país.

Mis dudas eran obvias, pero los datos que estaban dando encajaban con la descripción, lo encontraron en Dabeiba, su pueblo natal, era un joven echado para adelante de esos que se encuentran en todas las esquinas de Colombia buscando una oportunidad. Su mayor devoción era hacia su madre y su familia en general, hacia reír con sus elocuentes y disparatadas frases, en general era un muchacho con un futuro brillante. La evidencia lo confirmaba, era él, mi impresión fue mayúscula al ver como los militares reconocían el crimen, lo peor, no era solo él, había cientos más.

Al parecer su madre había denunciado varias veces su desaparición, pero según dicen las autoridades no le creyeron, de hecho, algunas personas le dijeron que seguro andaba en otro país trabajando.

Ella era la única que estaba segura de que él no estaba bien, ella fue la única que lo buscó incansablemente y al parecer ya lo encontró, entre las lágrimas e impotencia, se notaba que había encontrado un descanso. Y aunque algunos se atrevieron a decir que seguramente lo mataron porque no estaba contando chistes, yo no puedo creer eso. El representaba a la Colombia trabajadora, echada para adelante, a las personas que tenían que buscar hacia dentro para encontrar un producto con el cual sobrevivir él y su familia.

Sus restos se identificaron en el cementerio de Dabeiba, en una fosa común que al parecer había sido usada para ocultar una horrible verdad, muchas personas fueron asesinadas por la zona y los hicieron pasar por guerrilleros y ahí quedó él.

Me dolió pensar como fueron sus últimas horas del día. Imaginar que llegó alguien ofreciéndole hacer unos de sus grandes espectáculos a una empresa, quizás pensó que se le había aparecido la virgen, con ese dinero iba a poder que su familia viviera unos días. Seguro se sintió feliz y ansioso, pensó que su futuro iba a ser un poco mejor.

Llegó el día del espectáculo y seguro salió corriendo, no sin antes recibir un beso de mamá, montarse en un vehículo y ver que partían hacia un rumbo desconocido, para después encontrarse en un lugar hermoso de Colombia en el cual se daría cuenta que la tal función nunca pasaría.

Seguro no pasó mucho tiempo cuando se dio cuenta que estas personas no tenían unas buenas intenciones, que le estaban pidiendo vestirse con ropas militares, y hasta llegó a sorprenderse de ver a otras personas como él en la misma situación; Estoy casi seguro que dijo que era un humorista, que solo hacia chistes y que cantaba de vez en cuando, que nunca ha sido guerrillero y que lo habían contratado para un show; pero ninguna suplica, ninguna explicación, chiste o trova pudo librarlo de los tres tiros en el cuerpo que acabaron con su vida y fue dejado en el cementerio como un NN caído en combate.

Más nunca escucharemos su genialidad, más nunca sus trovas con doble sentido nos harán sonreír, más nunca nos sentiremos orgullosos de compartir su misma nacionalidad.

Y hoy tan solo nos queda lamentarnos por los chistes, las trovas y las canciones de doble sentido que nunca serán contadas.

Por lo menos hoy su madre puede enterrarlo e intentar descansar, de este largo camino que ha sido encontrarlo, puede recuperar su dignidad al saber que nada malo estuvo haciendo como muchos decían, que por fin puede volver a vivir en paz, aunque con un vacío que nunca más podrá llenar.

Hoy a usted señora, todo Colombia le debe una disculpa, todos los militares le deben la verdad y las instituciones una reparación total, porque usted nunca se rindió, no dejó ni que el miedo y los interrogantes mancharan el nombre de su hijo y de tantos hijos que fueron desaparecidos.

Aunque después de unos segundos de impacto reconocí que el verdadero personaje de esta historia no murió, es imposible no pensar que mi indiferencia solo se rompió cuando algo como esto impactó levemente mi vida.

Y así me choqué con una realidad horrible, miles de Lokillos murieron en las montañas de Colombia, solo buscaban un mejor futuro, nunca pertenecieron a ninguno de los bandos en combate y aun así los mataron, y lo peor es que lo hicieron aquellos que juraron defendernos a todos, sus nombres fueron manchados, sus familias fueron violentadas y desplazadas, y más nunca existirá una forma de reparar el daño realizado.

Lejos estamos de reparar el daño que nuestra indiferencia ha hecho.

A las miles de luces apagadas en las montañas antes de lograr que su brillo llegara a todos nosotros

Por: Debbie Arredondo.

Los falsos positivos que nunca olvidaremos.



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